El fútbol mexicano está en un momento de transición, donde la confianza en los entrenadores locales es cada vez más escasa. La Liga MX, que ha visto una disminución significativa en la participación de directivos nacionales, se enfrenta al nuevo torneo Clausura 2026 con una serie de desafíos. Entre ellos, la admisión de un máximo …
Liga MX enzarza una batalla judicial con Efraín Juárez y Nacho Ambriz por su liderazgo mediocre: ¿Qué les falta a los técnicos mexicanos para triunfar?

El fútbol mexicano está en un momento de transición, donde la confianza en los entrenadores locales es cada vez más escasa. La Liga MX, que ha visto una disminución significativa en la participación de directivos nacionales, se enfrenta al nuevo torneo Clausura 2026 con una serie de desafíos. Entre ellos, la admisión de un máximo de nueve jugadores extranjeros por equipo, lo que puede afectar el equilibrio competitivo y cultural del torneo.
De los 18 equipos que competirán en el Clausura, solo tres estarán dirigidos por entrenadores mexicanos: Efraín Juárez, que llevará al Pumas UNAM; Ignacio Ambriz, quien tendrá a León bajo su mando; y Christian Ramírez, que dirigirá a Mazatlán FC. Esto supone un cambio significativo con respecto al pasado, cuando los entrenadores locales eran una presencia común en la Liga MX.
Sin embargo, la falta de confianza en los entrenadores mexicanos no es nueva. El fútbol mexicano se caracteriza por ser un ambiente donde la paciencia ante los malos resultados es escasa, y los directivos que no obtienen los resultados esperados suelen ser objeto de críticas y presiones para ser reemplazados. Incluso, el Clausura 2026 será el primer torneo en la historia de la Liga MX en iniciar con la menor cantidad de entrenadores en activo.
La razón detrás de esta falta de confianza se debe a varios factores. Por un lado, los equipos mexicanos tienen una tendencia a buscar a entrenadores extranjeros que traen experiencia y conocimientos técnicos para mejorar su rendimiento en el campo. Esto ha llevado a la selección de directivos internacionales con trayectorias exitosas en otros países o ligas.
Por otro lado, la falta de estabilidad en los clubes mexicanos también ha afectado la confianza en los entrenadores locales. La alta rotación de personal y las constantes cambios en la estructura del equipo pueden hacer que los directivos nacionales tengan dificultades para desarrollar estrategias efectivas y establecerse en el club.
A pesar de estos desafíos, hay esperanzas de que el Clausura 2026 pueda ser un torneo más competitivo y emocionante. La admisión de jugadores extranjeros puede traer nuevos talentos y estilos de juego al torneo, lo que podría aumentar la rivalidad entre los equipos y entusiasmar a los aficionados.
En cualquier caso, es importante recordar que el fútbol es un deporte donde la confianza en los entrenadores y jugadores locales es fundamental para el éxito del club. Es hora de que los equipos mexicanos se detengan a reflexionar sobre lo que realmente importa: el desarrollo de estrategias efectivas, la estabilidad en el equipo y la construcción de una identidad deportiva que refleje la cultura y la sociedad mexicana.






