El Poder Legislativo toma medidas drásticas para reducir la dependencia de insumos asiáticos y proteger el comercio nacional.

La semana pasada, el pleno del Senado aprobó una reforma que tiene el potencial de afectar significativamente al comercio exterior del país. La medida permite aumentar los aranceles sobre productos importados procedentes de países asiáticos y regiones con las que no se han establecido acuerdos comerciales previos. Según la nueva normativa, más de mil mercancías …

El Poder Legislativo toma medidas drásticas para reducir la dependencia de insumos asiáticos y proteger el comercio nacional.

La semana pasada, el pleno del Senado aprobó una reforma que tiene el potencial de afectar significativamente al comercio exterior del país. La medida permite aumentar los aranceles sobre productos importados procedentes de países asiáticos y regiones con las que no se han establecido acuerdos comerciales previos.

Según la nueva normativa, más de mil mercancías tendrán que pagar un impuesto adicional que puede variar entre el 10% y el 35% del valor de los productos. Entre las mercaderías afectadas se encuentran hilos y telas textiles, zapatos, cremas y aluminio, así como otros productos manufactured.

La aprobación de la reforma cuenta con 76 votos a favor en el Senado, mientras que cinco diputados se opusieron. La medida ahora pasará al Congreso de la Unión para su tratamiento posterior.

La justificación oficial detrás de esta reforma es la necesidad de proteger y fomentar el crecimiento industrial nacional. Según los defensores de la medida, los aranceles más altos ayudarán a nivelar la competencia con productos importados que pueden afectar negativamente a las empresas nacionales.

Sin embargo, muchos críticos argumentan que esta reforma puede tener un efecto negativo en el comercio exterior y el crecimiento económico. “Esto es una forma de proteccionismo disfrazado”, afirma la diputada opositora María García. “Va a aumentar los costos para los consumidores y afectará negativamente al comercio exterior, lo que puede tener consecuencias graves en el futuro”.

Aunque algunos sectores empresariales han expresado su apoyo a la reforma, otros han manifestado su preocupación por las posibles consecuencias negativas. “Estamos concernidos porque creemos que esto va a afectar nuestro negocio y el de muchos otros”, afirma el gerente general de una empresa importadora. “No hay estudios serios que demuestren que esta medida tenga un impacto positivo en la economía”.

En cuanto a los efectos sobre el consumidor, algunos expertos prevén que los precios de los productos aumenten como resultado del nuevo impuesto. “Los costos para los consumidores van a aumentar y esto puede tener un efecto negativo en la confianza económica”, afirma un economista consultor.

En última instancia, la implementación de esta reforma dependerá de cómo se desarrolle el comercio exterior del país y cómo reaccione la economía. Sin embargo, es claro que esta medida tiene el potencial de afectar significativamente a los consumidores, los productores y el comercio exterior en general.