En los últimos días, un nuevo informe publicado por el Wall Street Journal ha sacudido la confianza en el spa de Mar-a-Lago, una de las propiedades más emblemáticas del presidente Donald Trump. Según revela el artículo, empleados del spa fueron enviados a dar masajes a Jeffrey Epstein, el famoso financista y figura política condenada por …
El escándalo que destapó la puerta principal del imperio Trump: Revelaciones sobre víctimas de abuso en la residencia presidencial privada.

En los últimos días, un nuevo informe publicado por el Wall Street Journal ha sacudido la confianza en el spa de Mar-a-Lago, una de las propiedades más emblemáticas del presidente Donald Trump. Según revela el artículo, empleados del spa fueron enviados a dar masajes a Jeffrey Epstein, el famoso financista y figura política condenada por su comportamiento inapropiado y abusivo, en su mansión cercana, hasta años después de que se conocían advertencias sobre sus acciones.
La investigación descubre que en 2003, una empleada de solo 18 años acusó a Epstein de presionarla para tener sexo. Esta acusación habría llevado a un directivo del club a pedirle a Trump que lo expulsara de la propiedad. Aunque el presidente ordenó que Epstein fuera vetado en el resort, no se tomó medidas adicionales para proteger a los empleados y clientes del spa.
A pesar de estas advertencias, el spa continuó proporcionando servicios a Epstein durante años, lo que ha generado un gran debate sobre la responsabilidad y la comprensión de Trump en relación con su amistad y asociación con el financista. El artículo sugiere que el presidente podría haber sido consciente de los problemas de Epstein, pero no tomó medidas para proteger a sus empleados y clientes.
La historia de Mar-a-Lago es complicada y llena de ironías. Trump, conocido por su estilo de vida extravagante y su apoyo a causas conservadoras, ha sido objeto de críticas persistentes sobre su relación con Epstein, un hombre que se describía como “amigo” del presidente y que visitaba frecuentemente la propiedad. A pesar de estas críticas, Trump siempre ha negado cualquier conocimiento o complicidad en las acciones abusivas de Epstein.
Sin embargo, el nuevo informe del Wall Street Journal sugiere que Trump podría haber sido más consciente de los problemas de Epstein de lo que admitió públicamente. El artículo revela que empleados del spa acudieron a Trump con preocupaciones sobre el comportamiento inapropiado de Epstein, pero que el presidente no tomó medidas para proteger a sus empleados y clientes.
La historia de Mar-a-Lago también plantea preguntas importantes sobre la cultura de abuso y explotación en la sociedad. ¿Cómo fue posible que un hombre como Epstein pudiera cometer tantos delitos sin ser detenido ni castigado durante tanto tiempo? ¿Qué papel jugó Trump, o cualquier otra figura pública, en la protección y promoción de este tipo de comportamiento?
La respuesta a estas preguntas no es clara, pero lo que está claro es que el nuevo informe del Wall Street Journal ha abierto una brecha importante en la defensa de Trump sobre su relación con Epstein. La pregunta ahora es qué medidas tomará el presidente para responder a estas acusaciones y cómo podrá restablecer la confianza en su administración y en su propiedad de Mar-a-Lago.






